-La reunión permitió compartir los principales lineamientos para la próxima etapa de la transición energética, destacando la electrificación del consumo, el carácter estructural del almacenamiento y la necesidad de avanzar en condiciones habilitantes para un sistema eléctrico más flexible, seguro y eficiente.

Santiago, 1 de abril de 2026.- En una reunión de trabajo sostenida con la Señora Ministra de Energía, Ximena Rincón, la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (ACERA) expuso algunos puntos esenciales orientados a impulsar la electrificación profunda de la economía, fortalecer la seguridad energética de Chile y adecuar el diseño del sistema eléctrico a los nuevos desafíos de la transición energética. En la instancia, se planteó la necesidad de avanzar hacia una estrategia país basada en la electrificación profunda de la economía, habilitada por energías renovables y sistemas de almacenamiento, como eje para fortalecer la competitividad, la resiliencia del sistema, el desarrollo productivo y la soberanía energética.
Durante el encuentro, el gremio expuso que Chile enfrenta una brecha estructural que debe ser abordada con visión de Estado. Aunque la generación eléctrica renovable ya alcanza cerca de 65,6%, la electricidad representa solo un 23% del consumo energético total, mientras que un 63% de la matriz energética nacional sigue dependiendo de combustibles fósiles. Desde la perspectiva de la Asociación, este desajuste confirma que el desafío ya no es únicamente descarbonizar la oferta eléctrica, sino avanzar decididamente en la electrificación de la demanda, de modo de trasladar los beneficios de las energías renovables hacia sectores como transporte, industria, edificios y consumo residencial.
ACERA también relevó que esta discusión no solo responde a objetivos ambientales, sino que tiene una dimensión económica, estratégica y geopolítica cada vez más evidente. Chile importa más del 98% de los combustibles fósiles que consume, con un costo cercano a los USD 15.000 millones anuales, lo que expone al país a volatilidad de precios internacionales, riesgos de suministro y una salida persistente de recursos hacia el exterior.

En ese contexto, el gremio sostuvo que avanzar en electrificación sobre la base de energías renovables y almacenamiento debe entenderse como una política de seguridad energética y soberanía económica, capaz de reducir vulnerabilidades externas y abrir nuevas oportunidades de desarrollo.
En la reunión, ACERA planteó además que el sistema eléctrico chileno ya opera bajo tensiones estructurales derivadas de la velocidad del cambio tecnológico y del desfase entre expansión renovable, infraestructura y regulación. Entre los elementos abordados se encuentran los altos niveles de vertimiento de energía limpia, el atraso en obras críticas de transmisión, la creciente complejidad operacional de un sistema con fuerte penetración de tecnologías basadas en inversores, el retiro progresivo de centrales a carbón y señales económicas aún insuficientes para habilitar las inversiones que requiere la transición. Sólo en 2025, los vertimientos de energía renovable superaron los 6 TWh, reflejando una pérdida relevante de energía limpia disponible y un uso ineficiente de la capacidad instalada.
Un eje central de las materias tratadas fue el rol del almacenamiento, donde se enfatizó que esta tecnología ya no debe ser vista como un complemento, sino como una condición habilitante para la operación futura del sistema eléctrico. A la fecha, Chile cuenta con cerca de 1,7 GW de almacenamiento instalados, alrededor de 1,5 GW en pruebas, 6,6 GW en construcción y más de 28 GW en desarrollo. En ese escenario, el almacenamiento aparece como una herramienta clave para reducir vertimientos, desplazar generación fósil en horas nocturnas, aportar servicios de red, mejorar la flexibilidad operativa y acompañar de manera segura la alta penetración renovable.

Otro de los puntos abordados fue la seguridad y resiliencia del sistema eléctrico a la luz del evento del pasado 25 de febrero. La Asociación indicó que este episodio evidenció la necesidad de actualizar los criterios con que se evalúa la seguridad operativa en un sistema con alta participación renovable. En ese marco, propuso reforzar la planificación de resiliencia, fortalecer herramientas como black start y otras capacidades sistémicas, e incorporar nuevas soluciones tecnológicas para responder a los desafíos de una matriz en transformación.
En materia de reformas, se conversó sobre dos líneas de trabajo prioritarias. La primera apunta a una modernización del mercado mayorista, capaz de reconocer de mejor manera atributos como flexibilidad, firmeza, inercia y resiliencia, así como de generar señales de inversión más estables. La segunda se relaciona con la evolución del segmento de distribución hacia redes más inteligentes, activas y descentralizadas, que permitan integrar generación distribuida, almacenamiento y nuevos usos eléctricos. Ambas discusiones, planteó el gremio, resultan necesarias para adecuar la arquitectura del sector eléctrico a la siguiente etapa de la transición.
Finalmente, ACERA insistió en que la expansión de la transmisión continúa siendo uno de los principales cuellos de botella para el desarrollo del sector. La asociación planteó la necesidad de acelerar la planificación y ejecución de infraestructura crítica, revisar metodologías de expansión y avanzar en ajustes reglamentarios asociados al segmento, considerando el impacto que este atraso tiene sobre la integración eficiente de nuevas energías renovables y almacenamiento.
La reunión permitió compartir con la autoridad una visión técnica y estratégica sobre los principales desafíos del sistema energético chileno para los próximos años. En este sentido, ACERA reafirmó su disposición de seguir colaborando con el Ministerio de Energía para continuar trabajando estas y otras materias bajo una óptica técnica y debidamente fundada orientada a acompañar la toma de decisiones públicas en un momento en que el país requiere pasar desde una matriz eléctricamente más limpia a una economía efectivamente más electrificada, competitiva, resiliente y segura.
