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04/2017

Energía Solar: Prometedor futuro para Chile

Aunque en apenas un lustro el país ha dado un salto gigantesco en generación energética solar, resta mucho por hacer para potenciar la matriz energética nacional.

Chile se ha alzado en los últimos años como referente mundial en materia de energía solar. De hecho, expertos internacionales ya nos tildan como la “Arabia Saudita” de la energía solar, en alusión a la riqueza petrolera de ese país. Y esto va a la par con la búsqueda de nuevas fuentes de energía, considerando además que nuestro país requiere fortalecer su matriz energética.

Así, el salto ha sido exponencial. Mientras hace cinco años no había energía solar en Chile, hoy se cuenta con 1.600 MW instalados, gracias 25 plantas fotovoltaicas en operación, otras 12 en construcción, 3 plantas termosolares operativas y una en construcción, todas entre las regiones de Anca y Parinacota, y la Metropolitana.

Los proyectos solares en construcción suman 1.119 MW, monto que incluye 110 MW de tecnología termosolar.

Carlos Finat, director ejecutivo de la Asociación Chilena de Energías Renovables (Acera A.G.), plantea que “un criterio muy importante para el diseño de un sistema energético seguro es la diversificación de las fuentes de energía primaria” y la energía solar es una potente y eficiente herramienta para lograrlo. Con todo advierte que “en el futuro habrá que ver si las fuentes solares ofrecen condiciones técnicas y económicas como para constituirse en una de las fuentes mayoritarias”.

En este escenario, Chile aparece a ojos de inversionistas extranjeros como un imán para el desarrollo de energía solar y razones para ello hay varias.

Francisco Aguirre, director de Electroconsultores, afirma que “nuestro país tiene los mejores índices mundiales de radiación solar. Por otra parte, tiene una ley que obliga a que la producción de electricidad provenga de fuentes renovables (solar, eólica, geotérmica, biomasa, pequeñas hidroeléctricas, etc.) en una proporción que crece en el tiempo”.

Marcelo Matus, subdirector del Centro de Energía de la Universidad de Chile e investigador del Chilean Solar Energy Research Center (SERC Chile), en tanto, asevera que Chile tiene características excepcionales de potencial energético solar.

“Por las mismas razones que es un centro internacional de astronomía, la claridad y limpieza de nuestros cielos, y las condiciones de casi nula nubosidad del desierto de Atacama permiten tener los mayores niveles de radiación solar a nivel mundial”, señala.

A ello se suma que la Región de Atacama tiene gran demanda energética por la actividad minera actual y futura, y se vislumbra como un hub energético que permitirá abastecer a otros países de Latinoamérica, promoviendo la integración regional, que es una de las metas prioritarias de los ministerios de Energía de Chile y de los países vecinos.

Asimismo, Matus señala que “Chile requiere satisfacer su demanda natural energética con una matriz lo más limpia y sustentable posible. Es aquí donde la energía solar puede jugar un rol muy importante, pero dependerá grandemente de las condiciones de mercado y de la competitividad que alcance la energía solar. Sin embargo, es tanto el potencial de la energía solar en Chile que la apuesta es que no solamente se utilice para mercado interno, sino también se exporte a los países vecinos”.

A su turno, Gabriel Neumeyer, presidente de la Asociación Chilena de Energía Solar (Acesol A.G.), destaca la estabilidad de reglas que tiene el país en el sector energético, asunto que es “una buena base para inversionistas extranjeros” que ya han tenido experiencia con energía solar y están dispuestos a financiar grandes proyectos.
Debilidades

Con todo, existe consenso en que hay elementos que mejorar. En opinión de Carlos Finat, la principal barrera a sortear es “la falta de capacidad de transporte de energía que afecta a nuestro sistema de transmisión.

Esta situación en algunas zonas del país limita la capacidad de inyectar la producción de las centrales ERNC”.

El diagnóstico es compartido por el presidente de Acesol, quien asegura que a nivel de grandes plantas, la transmisión es un tema.

“Ha habido problemas de despacho de energía en ciertos puntos del país por la rapidez con que se han desarrollado las plantas y las líneas de transmisión no se van ampliando con la misma velocidad”, precisa.

De ahí que se estudien nuevas oportunidades de interconexión con países vecinos, lo que permitiría ayudar a resolver la problemática de poder despachar toda la energía solar que se genera en el norte.

En materia de generación distribuida o generación ciudadana, si bien aplaude la Ley N° 20.571 “Net Billing”, que ha permitido tener un millar de instalaciones de auto-generación, advierte que aún “falta para el chileno común un apoyo para instalar estos paneles solares, porque si bien la energía solar es gratuita, la inversión inicial sigue siendo alta”.

Francisco Aguirre, en tanto, identifica como obstáculo para el crecimiento de la energía solar “la falta de demanda eléctrica suficiente que acepte la intermitencia de producción solar, lo que —a su vez— habilita la posibilidad de hacer contratos entre los desarrolladores y los consumidores, y con contrato en mano conseguir financiamiento”.

“Las dificultades de transmisión impulsan a los desarrolladores solares a sacrificar el rendimiento solar en el norte chico, por una mayor seguridad y comercialización en la zona más central cerca de Santiago, aun cuando el rendimiento decrece, pero es compensado por precios y comercialización”, explica.

Para Marcelo Matus, un desafío a enfrentar es lograr una mayor capacidad de interconexión con otros países, lo que requiere de una política internacional de integración.

Fuente: La Segunda

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