15
04/2019

DE CARA A LA COP25, Gobierno planifica nueva política oceánica

A dos días del fin de la administración de Michelle Bachelet, el excanciller Heraldo Muñoz promulgó la política que dejó bajo protección oficial un 42,4% de la zona económica exclusiva de nuestras costas. Hoy, en consonancia con el deseo del Presidente Sebastián Piñera de hacer una “COP azul” enfocada en los océanos, RR.EE. está trabajando en su profundización. Entre las medidas que se evalúan está crear un coordinador de océanos y catastrar las pesquerías y empresas de acuicultura.

“Quiero que la COP25 de Chile sea recordada como la COP azul”, dijo Sebastián Piñera el lunes, cuando se refirió a la Cumbre de Cambio Climático, desde La Moneda. “Por el aumento de la temperatura, los océanos están empezando a devolver a la atmósfera el CO {-2} y están perdiendo su capacidad de absorber. Es una mala noticia”, dijo, a la vez que agregó que otro de los ejes del encuentro sería la Antártica. Eso se confirmó luego el jueves, cuando en el lanzamiento oficial de la COP, se mostró un video donde las imágenes más recurrentes fueron los océanos y el continente blanco.

La estrategia de La Moneda al respecto está cuidadosamente calculada.

Desde que aceptó organizar la reunión mundial de Cambio Climático, el mandatario consideraba las opciones para mostrar cierta influencia y capacidad de negociación. Sin embargo, el tema principal que suelen tratar en las reuniones -las emisiones de gases de carbono a la atmósfera- no es uno en el que Chile sea líder. De hecho, del total de emisiones, “menos del 0,5% provienen de nuestro país”, según señaló esta semana el mandatario.

Por esto, se decidió poner énfasis en materias cercanas a Chile: la Antártica y el mar. Asimismo, se consideró en el análisis que en las anteriores cumbres no se ha hecho referencia a la importancia de la protección de los océanos como reguladores del cambio climático.

Es, dicen, el tema que hoy por hoy más obsesiona al Presidente.

Para varios expertos, esta intención, hasta el momento, está al debe. Pese a que el 9 de marzo del año pasado, justo antes de dejar el gobierno, el canciller Heraldo Muñoz promulgó una política oceánica, esta ha sido considerada “insuficiente”. Desde varios sectores, tanto de gobierno como la academia y la actual oposición relatan que la política de la administración Bachelet es “interesante”, pues era la primera vez que se hacía, pero acotan que no logró articular los distintos intereses en juego, como la Armada, industriales pesqueros, científicos y ONGs. En concreto, en el documento de 30 páginas no se establece un mandato único y cada subtema aparece totalmente separado del otro, explican. Y así ha seguido funcionando. En este contexto, no pocos entendidos piensan que Chile aún no aprovecha institucionalmente su potencial en materia oceánica, ni está haciendo lo necesario para proteger su costa, y que solo se responde a las contingencias ambientales.

Así, ¿qué es lo que presentará Chile ante la COP?

La respuesta llega desde Cancillería, donde, desde agosto pasado, antes de que se supiera que Chile iba a organizar la cumbre de Cambio Climático, se está trabajando en una estrategia oceánica que, según dicen, “profundizará” la política del gobierno anterior. En diciembre sería la base de lo que Chile mostraría, y buscaría poner las conclusiones de la cumbre, en la COP azul que quiere el Presidente.

Sociedad con la Udec

“El mar chileno es vital para la política exterior. Nos conecta con la agenda internacional y fortalece la convergencia estratégica de intereses con países relevantes para Chile. Es vital para la protección ambiental global, para nuestro comercio internacional, para la cualidad antártica del país, para nuestra ciencia, para el bienestar de nuestra ciudadanía. Es un campo de confluencia de múltiples intereses que nuestra Cancillería está trabajando con visión de futuro, de largo plazo”, explica a “El Mercurio” el ministro de Relaciones Exteriores Roberto Ampuero.

Para esto, en agosto del año pasado, la Cancillería firmó un acuerdo de cooperación estratégica y asesoría con la Universidad de Concepción (UdeC). Específicamente con su Facultad de Oceanografía que, según el ranking de Shanghái que mide la calidad de las universidades, es la mejor de Latinoamérica en su especialidad.

“El objetivo principal de esta prospectiva es ponerle un valor político al mar, como un recurso. Dentro de eso, la idea es poder identificar y cuantificar los aportes e intereses desde el punto de vista ambiental, social, político, económico cultural, que confluyen en el mar chileno y que afecta a todo el país, pero muy en particular a un cuarto de la población de Chile”, cuenta Osvaldo Ulloa, director del Instituto Milenio de Oceanografía, de la UdeC.

Agrega que “la Cancillería, el Estado chileno, y de alguna manera, la sociedad, le hemos dado la espalda al mar y hoy estamos en un punto en que queremos cambiar eso y entender que nuestro futuro depende de lo que hagamos o no con el mar que tenemos”.

En este punto da un ejemplo: en la Constitución Política del país no aparece mencionada la palabra océano ni una sola vez. Y la palabra mar solo relacionada con Defensa.

Los ejes clave

En esta línea ya hay una propuesta bastante avanzada que gira en torno a cinco ejes. El primero es el eje saludable. En este se levantarán datos y propuestas sobre la contaminación de los mares, el cambio climático, la conservación de la biodiversidad y los ecosistemas. Por estos días se están analizando datos sobre la presencia de plásticos en las costas de Chile, la cantidad de eventos FAN (Floraciones de Algas Nocivas), la variación en exportaciones afectadas por diversos fenómenos y la existencia de planes de mitigación ante posibles eventos. Si bien existe gran preocupación por los plásticos en los océanos, los expertos explicitan que las políticas deben centrarse en la contaminación que viene desde empresas, y no tanto en la que proviene de los usuarios.

De la misma forma, desde la UdeC se valora la creación de áreas marítimas protegidas, pero indican que la prioridad que se propondrá al Gobierno debe estar en proteger las zonas costeras que tienen más impacto en los chilenos y no las de alta mar.

El segundo eje del plan es el sustentable. En este se medirá la actividad pesquera y acuícola, se analizarán proyectos de energía sustentable, los impactos de la pesca recreativa y el turismo así como el de la logística y el transporte marítimo.

Dentro de este eje se está midiendo el volumen de pesticidas en el agua y el número de escape de peces de las empresas de acuicultura, que pueden causar perjuicio al ambiente. En ese tema, se contará el número de empresas y concesiones y el tipo de especie que se cultiva. Se sacará una proporción del área de mar usada por concesiones de acuicultura, y las zonas más críticas.

Otro eje será de océano seguro, en el que se evaluarán factores como la navegación segura, la protección del borde costero y el manejo de desastres naturales.

Además se considera la formación. Se propondrá hacer capacitaciones en temas oceánicos a trabajadores del sector industria y artesanal y fomentar la instrucción profesional y técnica en el área.

Finalmente, quizás el eje más relevante es de la gobernanza oceánica, que se basará en buscar formas de coordinación interinstitucional, la creación de un marco normativo, el ordenamiento territorial del borde costero, y fórmulas de participación ciudadana. En este punto, la principal propuesta será crear una agencia, de rango ministerial, que se encargue del tema, dirigida por un “jefe de los océanos”.

“¿Qué necesitamos como país? Una agencia que coordine todo respecto al océano. Los países más desarrollados la tienen, y espero que cuando uno empieza a poner en valor el océano, eso ayude a decisiones de tipo política”, explica Ulloa.

Este informe debiera estar listo antes de junio, para que se forme luego un comité interministerial que dé forma concreta a la ley y elija, si se decide así, un encargado. La política debe ser, explican en Cancillería, de largo plazo. Pero la primera piedra está a la vuelta de la esquina. En diciembre.

Más allá del mar

Perfilar a Chile como pionero en océanos, para algunos, tiene bastante de estrategia comunicacional. Incluso, en la misma línea del Presidente Piñera, la ministra Schmidt repitió el viernes en una radio la idea de una “blue COP”, dado que Chile tiene una característica “muy marcada internacionalmente”. Al senador Guido Girardi (PPD) le preocupa que Chile aún no suscriba al pospuesto Tratado de Escazú antes de la COP25. “Las exigencias de una COP son mil veces mayores que las que te exige Escazú. Si tú no estás dispuesto a firmar lo menos, ¿cómo vas a firmar lo máximo?”, sostiene.

Respecto de la política de mares, el senador es enfático en reconocer las gestiones de la expresidenta Bachelet, pero insta a este gobierno a diversificar las áreas de interés medioambiental antes de la cumbre. “Chile no puede actuar solo desde el área de confort, pero más bien tenemos que ir a aquellas áreas que están pendientes. La protección de los mares es un activo de Chile y de la humanidad, pero no es un desafío, ya lo hicimos. Estamos en mora, por ejemplo, en proteger las áreas silvestres naturales”, agrega. Desde la ONG Oceana, afirman que “es necesaria una política que impulse la eliminación progresiva de residuos plásticos”, pues de nada sirve una política de mares sin una política que regule esta industria.

Fuente: El Mercurio

Volver a Noticias